Ni Romeo ni Julieta

pudieron amar así

A Jean Paul (tengo ganas)

by Didis

Querido pequeño ser (Jean Paul) : 

He esperado con ansias tu carta. Perdona si yo también he tardado en responder, pero han sucedido muchas cosas en este tiempo. Quiero contarte algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: Retomé mi relación con Nelson. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas.

Una noche lluviosa, en un paseo por el campo, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: “¿De que te ríes?”. Y le contesté: “Me estaba preguntando qué cara pondrías si te propusiera acostarte conmigo”. Y replicó: “Yo estaba pensando que tú pensabas que yo tenía ganas de besarte y no me atrevía”.

Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Sabes lo que tú significas para mí, pero a Nelson le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas.

Sé que puedo confesarte este tipo de cosas sin el miedo de que te incomoden, pero quiero aclararte que, aunque me parece una cosa preciosa e intensa,  es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata.

Lo nuestro, de la forma más extraña que sea, sigue más fuerte cada día y solo espero el momento de volverte a ver mi querido pequeño ser. El sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina, tú sabrás cómo encontrarme. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.

Te beso tiernamente,

Tu Castor, Simone

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A Simone (te acompaño)

by Teórico Accidental

Mi querida Simone:

Lamento escribirte después de mucho, espero que puedas perdonarme pues no lo hice con intención de ignorarte o hacerte sentir mal; en realidad, el tiempo me fue robado por algunos sueños y varias responsabilidades.

¿Cómo podría odiarte? Es falso que mi orgullo pueda más, pues he comprendido tus necesidades y te he dejado libre para que puedas cumplir con ellas; me encanta saber que sigues de pie y siempre con las fortaleza que te ha llevado a emprender batallas complicadas y lucharlas con fiereza.

Mi decisión es la de acompañarte con los pensamientos, desearte suerte y alentar tu valentía; aunque no ganes la guerra, diste muy buenas batallas.

Tuyo siempre,

Nelson